Chetumal.- Con aumentos de casos de COVID-19 hasta el 250 por ciento en Bacalar, 68 por ciento en Felipe Carrillo Puerto; 40 por ciento en José María Morelos y 38 por ciento en Othón P. Blanco con tendencia a la alza, el gobernador de Quintana Roo, Carlos Joaquín González insiste en mantener el color naranja en el semáforo epidemiológico del 16 al 22 de agosto.

Aunque ha reconocido que la parte Sur del estado está cerca de cambiar al rojo con una taza de contagio de COVID-19 del 1.17 y ocupación del 50 por ciento en el hospital general, por intereses económicos decidió mantenerse una semana más en mismo color, aún y cuando las cifras a nivel nacional colocan a la entidad a un paso de cambiar al rojo por el alto número de casos diarios.

Solamente el municipio de Lázaro Cárdenas tuvo un descenso en casos de COVID-19 de un 67 por ciento, mientras que el resto de las demarcaciones siguen con aumento y una leve tendencia a la baja en los últimos días.

Pese al riesgo que existe en la población, las autoridades del ramo de los tres niveles de gobierno han relajado la vigilancia entre la población, sobre todo cuando se trata de turistas extranjeros.

Mientras tanto en la zona Sur, en los municipios de Bacalar, Othón P. Blanco y Felipe Carrillo Puerto, las tendencias van hacia arriba, siendo el primero mencionado el de mayor aumento a nivel estatal e incluso a nivel nacional está entre las demarcaciones con más casos detectados en los últimos días.

Pero todo esto no le importa al mandatario estatal, quien ahora está más preocupado por su futuro político, que en reforzar las acciones y medidas sanitarias en todo el estado al haber solamente un municipio en registrar descenso en casos de COVID-19 ;aunado a la terquedad del retorno a las clases presenciales.

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