Por: Jesús Amador

Chetumal.- Para beneplácito de los pompeyenses hoy por fin acaba la fraudulenta e inoperante administración municipal que en septiembre del 2016 inició el ex priísta, Luis Torres Llanes bajo un insólito respaldo popular, mismo que en 18 meses tiró a la basura.

Sin temor a equivocarme puedo asegurar que el dizque gobierno realizado por la dupla Luis Torres Llanes-Cristina Alcerreca fue el peor de las once presidencias municipales que hoy entran al ocaso, incluso superando por mucho al de su colega cozumeleña, Perla Tun Tuz, a quien a pesar de su impopularidad entrega una administración sin deudas y socialmente estable.

Desde el pasado primero de junio, cuando perdió la diputación federal, “Licho” Torres se dio cuenta que había perdido la confianza de los
Chetumaleños, quienes por tantos yerros cometidos dejaron de creer en su proyecto político. Proyecto que su gente se jactaba de presumir que era fuerte y compacto como para competir en la madre de todas las elecciones del 2022, sur

Pero los grandes sueños políticos de “Licho” Torres se fueron a la basura, los encauzó en la misma dirección donde dirigió la recoja de basura, el transporte urbano, el alumbrado público, el bacheo de la ciudad, la atención a la juventud, los programas al campo, el apoyo a los adultos mayores y el pago a los proveedores: Al basurero municipal, el cual a pesar de estar saturado sigue recibiendo todo tipo de “estiércol” de esta malograda administración.

Lejos de que si el gobernador Carlos Joaquín González decida rescatarlos y darle trabajo en el gobierno estatal, la carrera política de Luis Torres y política-administrativa de Cristina Alcerreca han fenecido, ambos son repudiados por la sociedad chetumaleña, ambos resultaron igual o peor que los ex presidentes municipales que ha tenido OPB.

Sin duda que “Licho” Torres es el gran perdedor comparado con Cristina Alcerreca, porque el ex diputado de la XIII legislatura tenía todo para convertirse en el líder político que desde hace años buscan los grupos económicos del sur de Quintana Roo, pero al igual como en su momento sucedió con Andrés Ruiz Morcillo, Javier Díaz Carvajal, Cora Amalia Castilla Madrid, Rosario Ortiz Yeladaqui y Carlos Mario Villanueva Tenorio, “vendieron” su capital político a los gobernadores Félix González Canto, Roberto Borge y Carlos Joaquín, respectivamente.

En fin, gracias a Dios nada en esta vida es eterno. Hoy más que nunca los chetumaleños damos las gracias al creador porque esta dinastía de seudo-políticos ha llegado a su fin.

Quien debe ser el hombre más que contento por tan mala administración de Luis Torres es Don Hernán Pastrana, quien no tendrá que hacer grandes cosas para ganarse la confianza de los los habitantes de la capital de Quintana Roo, porque estamos ávidos de cuando menos ver que dos veces por semana recojan la basura.

Tiempo al tiempo…

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