Por: Jesús Amador

Chetumal.– Aun cuando la mayoría de los grupos políticos en Quintana Roo consideran que no se lo merece, existe un 99.9 de posibilidades para que en los próximos días el polémico ex candidato a la diputación federal, Miguel Ramón Martín Azueta, asuma la titularidad de la Secretaría de Desarrollo Social (Sdeso) en la entidad, lugar desde donde seguirá «construyendo» el camino que lo lleve a una curul en la XVI Legislatura.

Considerada una de las dependencias más importantes de la administración de Carlos Joaquín –es la encargada de otorgar los principales apoyos sociales en los once municipios de Quintana Roo-, la Sedeso volverá a lidiar con un titular (a principio del sexenio lo hizo con el fracasado candidato a senador, Julián Ricalde Magaña) donde seguramente su principal prioridad será aprovechar la posición para hacer campaña proselitista y no dedicarse por completo –como ahora intenta hacerlo Rocío Moreno Mendoza- en atender la política social.

La estadía de Miguel Ramón en la Sedeso sería corta, porque de acuerdo con la Ley Electoral cualquier funcionario público deberá renunciar o pedir licencia de sus funciones 90 días antes del proceso electoral. Y tomando en cuenta que él ocuparía la primera posición en la lista de diputados plurinominales del partido político estatal «Confianza por Quintana Roo», -si es que la autoridad electoral decide que sea hombre y no mujer quien encabece citada lista-, entonces en abril próximo deberá abandonar la encomienda.

En caso de concretarse el arribo de Miguel Ramón a la Sedeso y del inoperante ex alcalde de OPB, Luis Torres Llanes, a la Sedarpe, resultaría obvio que ambos mantienen la confianza del gobernador Carlos Joaquín, pero quizá sea la última oportunidad que reciban porque han dejado constancia de no contar con el supuesto respaldo social que presumen tener con sus respectivos grupos.

Aunque hasta ahora únicamente se trata de una posibilidad el arribo de Miguel Ramón a tan importante dependencia, trabajadores de la Sedeso comienzan a cuestionar el posible nombramiento. La mayoría de los comentarios van en el tenor en que al citado personaje sólo le brillan sus ojos verdes cuando ve el signo de pesos.

Ante tal situación, en el tenor de «activar» de nueva cuenta a los grandes perdedores del proceso electoral del 2018, entonces vale la pena preguntar. ¿En dónde y cuándo aparecerá el neo-perredista y ahora recalcitrante joaquinista, Julián Ricalde Magaña?

Tiempo al tiempo…

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