Por: Jesús Amador
 
Chetumal.- Fue durante entre 2005 y 2011 cuando el Partido Verde Ecologista (PVE) gozó de su mayor fortaleza política en Quintana Roo, pero no logró consolidar su estructura electoral-territorial a lo largo y ancho de la entidad como ahora lo hacen.
 
Desde el 2002, bajo la batuta de Juan Ignacio «Chacho» García Zalvidea (presidente municipal de Benito Juarez hasta el 2005) el PVE saltó a escena como una fresca opción partidista en Quintana Roo, pero por varias cuestiones, principalmente por la de identidad de sus escasos cuadros políticos, siempre jugó el papel de partido «bisagra», de manera especial con el otrora poderoso PRI.
 
Hasta el año pasado para la cúpula verde, Quintana Roo sólo era Cancún y Puerto Morelos, a tal grado de crear y conservar hasta el día de hoy a su mayor estructura electoral (casi 60 mil personas) en ambos municipios.
 
Pero algo paso, (si usted quiere mal pensar que fue por una indicación precisa de Palacio Nacional, puede hacerlo) porque desde los primeros meses del presente año el PVE ha desplegado una inusual e intensa campaña de afiliación o reclutamiento de militantes y simpatizantes en los once municipios de Quintana Roo, comparable con la hecha por Morena cuando alcanzó su registro como partido político nacional.
 
Y a meses de empezar con tal acción se observan resultados visibles, como las estructuras ciudadanas, grupos sociales y políticos que ya trabajan en la campaña proselitista de la candidata a la gubernatura, Mara Lezama.
 
La expansión del PVE en el sur de Quintana Roo, llamése los municipios de José María Morelos, Felipe Carrillo Puerto, Bacalar y Othon P. Blanco, avanza fuerte con la incorporación de liderazgos políticos, como el de los ex gobernadores Mario Villanueva Madrid y Jesús Martínez Ross; la ex diputada federal, Arleth Molgora; el diputado, Pedro Pérez Díaz y de varios operadores políticos de la antigua maquinaria priista.
 
Con tales acciones, además de contar con dos diputados federales en «San Lázaro», tres diputados en la XIV legislatura del congreso local y co-gobernar el municipio de Benito Juárez (Cancún), pueden ser suficientes para pensar de que el PVE viene trabajando en serio para consolidarse en Quintana Roo.
 
Es obvio que Morena es el partido de moda en Mexico y de manera particular en Quintana Roo, y está destinado para dirigir el destino político y económico del Estado en los próximos años, pero necesita consolidar su estructura partidista para ocupar el lugar que por más de 40 años tuvo el PRI.
 
¿Podrá el PVE reclutar a la mayoría de los «huérfanos políticos» que ambulan en Quintana Roo tras la caída del PRI, PAN y PRD, o se los dividirá con Morena? Quien lo consiga, será el tutor de la política quintanarroense en los próximos años.
 
Tiempo al tiempo…

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