Por: Jesús Amador

Chetumal.- Resulta obvio que Mara Lezama debería darle oportunidad a cualquier quintanarroense para servir a su pueblo, llámese chetumaleño, cozumeleño, morelense, carrilloportense, playense, cancunense o isleño, pero: ¿valdría la pena incluir a «cartuchos quemados» o gente ajena a la ideología de la 4T?

A un mes de su contundente triunfo en las urnas, Mara analiza perfiles de hombres y mujeres para integrar a su gabinete, pero en éste inter, seguramente ha recibido infinidad de recomendaciones para sumarlos a su proyecto, aunque muchos de esos han vivido por años y décadas de la «ubre» gubernamental sin trascender.

Sería ocioso citar nombres de varios de estos personajes, créame que no vale la pena mencionarlos, los quintanarroenses los conoce perfectamente y tengan la seguridad que apenas asomen la cabeza les lloverá heces o excremento por doquier.

Reiteramos, el primer domingo de junio pasado más de 300 mil quintanarroenses votaron por un cambio verdadero. Depositaron su confianza en Mara Lezama para que la Cuarta Transformación (4T) llegue a Quintana Roo y también para acabar con la simulación y el cacicazgos que ha frenado el desarrollo económico y social del centro y sur de la entidad.

Entonces, bajo esa tecitura, se entiende que la 4T y el «Marismo» diseñarán una estrategia distinta a la que hasta hoy hemos visto en Quintana Roo, y es viable que dentro tal movimiento, observemos nuevos rostros en el servicio público estatal.

Hoy, en pleno siglo XXI, contrario a lo que vivimos en la década de los 80’s y 90’s, Quintana Roo tiene miles de hijos preparados académicamente para servirle, ávidos de obtener la oportunidad de aportar su granito de arena para contribuir al desarrollo.

¿Será que ahora como Gobernadora Mara Lezama haga lo mismo que hizo cuando fue presidente municipal de Benito Juárez: Darle oportunidad a nuevos hombres y mujeres? Sería fenomenal que así sea, obviamente, apuntalados por algunos de experiencia.

Tiempo al tiempo…

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