Por: Jesús Amador

Chetumal.- #MaraLezama cuenta con todos los argumentos para posicionar al «marismo» entre los principales grupos políticos que ha tenido Quintana Roo en sus casi 50 años como Estado Libre y Soberano, pero la interrogante es ¿cómo o qué vía utilizará para conseguirlo : A través del «Lopezobradorismo», del hoy «demoledor» Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), cooptando a otros partidos políticos o mediante movimientos, frentes o asociaciones civiles?

Debido al incondicional apoyo que goza de Andrés Manuel López Obrador (#AMLO), damos como un hecho que en los próximos meses nacerá el «marismo» en Quintana Roo, quizá con igual o mayor fuerza que el «joaquinismo» de Pedro Joaquín Coldwell en los 80’s, el «villanuevismo» de Mario Villanueva Madrid en los 90″s ó el «felixismo» de Félix González Canto al inicio del siglo XXI.

Durante las casi 5 décadas que tenemos como «libres y soberanos», hemos tenido 8 gobernadores y, sin temor a equivocarme -acepto el debate-, aseguro que únicamente tres de ellos trascendieron después de su gobierno.

Sin necesidad de consultar la hemeroteca, el «joaquinismo» (Pedro Joaquin), «villanuevismo» y «felixismo» han sido los de mayor arraigo y que marcaron época en la vida política quintanarroense.

Joaquín Coldwell no tuvo ninguna dificultad para establecer el «joaquinismo» como el primer grupo político en Quintana Roo, aprovechó aquella naciente vida económica para «alinear» a los presidentes de los 7 municipios, y «aceptó» el servicialismo de los diputados de la tercera y cuarta legislatura. Fue tal su control político que no sólo puso a su sucesor, al dizque «doctor» Miguel Borge Martín, sino que «palomeó» a la pujante clase política que surgía en Chetumal, Cozumel y zona maya, respectivamente.

Con Mario Villanueva observamos el surgimiento del segundo grupo político quintanarroense. Desde el primer año de su gobierno nació el «villanuevismo» y lo hizo a través de la sociedad organizada, la misma que le permitió llegar a la gubernatura. El Movimiento de Unificación Quintanarroense (#MUQ) y el Frente Único de Colonos (#FUC) jugaron un papel preponderante para consolidar al grupo político del Chetumaleño, quién también «apapachó», (por no decir «maiceó») a los partidos políticos contrarios al PRI, como el Partido Popular Socialista (PPS) o el Frente Cardenista de Reconstrucción Nacional (FCRN), entre otros, para consolidar su hegemonía.

En 1999 surgió un fenómeno social parecido al observado ahora con Mara. De la nada y a unos meses previos a la elección interna del candidato al PRI, saltó a la escena política quintanarroenses el joven cozumeleño Félix González Canto, quién en poco tiempo y con destresa, sumó a varios grupos económicos, políticos y sociales. Sin duda que la negociación y «compartir el pastel» fueron claves para cimentar el «felixismo».

Este último grupo político tuvo la mesa puesta para gobernar Quintana Roo por más de 15 años, pero por la avaricia y traiciones de varios de sus principales figuras, fueron aniquilados en las urnas en el 2016.

Es obvio que el status político alcanzado por los citados ex gobernadores (Pedro Joaquín, Mario Villanueva y Félix González) lo consiguieron en buena medida por el gobierno populista que encabezaron, se enfocaron en atender a la gente más pobre o desprotegida de #QuintanaRoo.

Entonces, para empezar a escribir su historia, necesariamente el «marismo» deberá atender a este gran segmento de hombres y mujeres que habitan en los once municipios del Estado, principalmente los que radican en el centro ( zona maya) y sur. Y después desplegar una estrategia complementaria.

Damos por descontado que Mara utilizará el mismo «librito» que desde el 2019 aplica AMLO a nivel nacional, el cual sería más que suficiente para trascender.

¿Estaremos por ver el primer grupo político cuyo poder le alcance para gobernar Quintana Roo por tres sexenios?

Tiempo al tiempo…

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