Por: Jesús Amador

Chetumal.- No cabe duda que después del triunfo de AMLO en el 2018 el escenario político en Quintana Roo presenta drásticos cambios y hasta el día de hoy somos testigos como se acomodan las «piezas» en los tres poderes que integran al Estado y, en su mayoría, alineadas al partido guinda (Morena).

En el Poder Judicial es donde se observa la menor intensidad para hacer politica, principalmente porque el perfil del magistrado-presidente, Antonio León, es más apegado al académico que a la «grilla». Caso contrario a lo observado en años anteriores cuando ex magistrados como Joaquín González Castro y Loy Song Encalada, estuvieron inmersos en el quehacer político.

Caso contrario ocurre en el Ejecutivo y Legislativo, que no pierden el tiempo y trabajan a la par con el proyecto nacional, mismo que seguramente tendrá repercusiones en las elecciones del 2021 (presidencias municipales y diputaciones federales) y 2022 (gubernatura y diputaciones locales) en Quintana Roo.

Hasta ahora el Ejecutivo -llámese Carlos Joaquín- hace su parte como máxima autoridad de Quintana Roo. Desde la toma de protesta de Andrés Manuel López Obrador asumió su papel de «primer interlocutor» y a menos de tres años de entregar el poder impulsa figuras políticas para relevarlo, y que obviamente, no sólo son militantes o simpatizantes del PAN y PRD.

Pero sin duda el poder Legislativo es la «mera mata» de la política quintanarroense. A pesar de sus apremiantes, la décima sexta legislatura está dando mucho de qué hablar, de manera particular, en el tema de la grilla. Hoy en día el Congreso de Quintana Roo vuelve a patentar que sigue siendo la «cuna» donde se gestan y nacen los grandes proyectos politicos que han gobernado la entidad en estas casi cinco décadas.

Tras el reacomodo interno, la XVI legislatura ha entrado en una nueva dinámica política-laboral, bajo el liderazgo de la morenista, Reyna Durán Ovando, los inquilinos del edificio de «Punta Estrella» se abren camino para mantenerse vigentes en el quehacer político y formar parte del nuevo grupo que guiará el destino político, social y económico de Quintana Roo.

Resulta obvio, que independiente de su filiación partidista, los diputados tendrán que aprender a «tejer fino» si en verdad buscan pasar a la historia, primeramente enfocarse a entregar buenos resultados a sus gobernados y después, trabajar en su proyecto político.

Hoy en día sería imposible hablar de «madurez» politica en los 25 diputados porque desperdiciaron los primeros 6 meses de labor, pero con lo observado en los últimos días  podemos darle el derecho a la duda para que rectifiquen su accionar.

Al igual como hace 15 años (cuando el cozumeleño Félix González Canto alcanzó la gubernatura) ahora somos testigos del surgimiento de una nueva camada de personajes que -si se lo proponen y no se desesperan–guiarán y administrarán los destinos de Quintana Roo.

¿Será que ésta «sangre joven» de la política quintanarroense logre obtener  consensos para alcanzar sus objetivos. O terminarán sucumbiendo como los cientos de «petardo» que en sus ilusos sueños alucinaron gobernar Quintana Roo?

Tiempo al tiempo…

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