Cancún.- Los primeros cinco minutos fueron de dominio polaco, aunque sin generar mayor peligro. A partir del minuto 7 México tomó el control del partido, moviendo la pelota con autoridad y encontrando espacios en campo rival. La primera aproximación clara llegó en los botines de Erick Olivares, quien probó por la izquierda y encendió a la afición mexicana.
Minutos más tarde, el portero Luis Gómez Luna se convirtió en figura al realizar una doble atajada que hizo vibrar el estadio en Cancún. México estaba pleno, y la tribuna lo empujaba. Al minuto 18 llegó la explosión: un disparo cruzado puso el 1-0 y parecía abrir el camino para la ilusión mexicana.
Pero enfrente estaba un rival llamado a hacer historia. Al 27, Jaszczak, el número 10 polaco y gran figura del torneo, protagonizó una serie de disparos que exigieron al máximo a Gómez Luna. Era un aviso. En el tiro de esquina siguiente, el propio Jaszczak prendió un cañonazo para el 1-1.
El golpe anímico sacudió a México, y Polonia lo aprovechó. El mismo Jaszczak, quizá el jugador más letal del Mundial, firmó el 1-2 con una definición quirúrgica. A partir de ahí, el nerviosismo mexicano abrió espacios y los europeos no perdonaron: llegó el 3-1 que encaminó su pase y, más tarde, su coronación.
Polonia, con temple, orden y el talento desbordado de su número 10, culminaría su participación consagrándose campeón de la Copa del Mundo Socca 2025 en Cancún, dejando huella y levantando el trofeo en territorio mexicano.
