Por: Jesús Amador

CHETUMAL, 21 de octubre.- Carlos Joaquín no aguantó más y a escasos días de cumplir su primer mes de ser ungido como el octavo gobernador de Quintana Roo hizo a un lado la cortesía y se echó el primer round con la diputada panista, Patricia Sánchez Carrillo, quien cuestionó la designación y el comportamiento de los nuevos funcionarios de la administración estatal.

Por primera ocasión –no lo había hecho cuando fungió como presidente municipal, diputado federal y mucho menos cuando anduvo como el precandidato incomodo- Carlos Manuel Joaquín González defendió con ahínco a sus colaboradores. Quizá fue para marcar precedente que quien lo busque lo encontrará.

Si la verdadera intención de Patricia Sánchez al hacer el video, que el jueves pasado viralizó las redes sociales, era llamar la atención del mandatario estatal vaya que lo consiguió y a qué magnitud, a una casi insospechada: lograr que Carlos Joaquín respondiera a tal acción para defender el nombramiento de sus funcionarios.

Seguramente los calificativos como “desinformada” o “está muy alejada de la realidad”, con los cuales Carlos Joaquín respondió a Patricia Sánchez Carrillo no harán mella en el estado emocional de la citada legisladora cancunense, pero sin temor a equivocarme, servirá para el cese del fuego amigo de citada dama y las decenas, centenas o millares de voces que siguen cuestionando la designación de los servidores públicos.

Resulta obvio que además del grupo de Patricia Sánchez, existan otros que también reclaman la paternidad del proyecto político de Carlos Joaquín. Piden y exigen posiciones en el gabinete legal, ampliado o en los otros poderes (Legislativo y Judicial) para acomodar a sus incondicionales y hasta cierto punto es aceptable la petición. Son pocos quienes externan paciencia para que el futuro cobren el apoyo brindado.

Sin embargo, Carlos Joaquín ha comenzado a pagar favoreces a los grupos más representativos que lo ayudaron para alcanzar la gubernatura, como los de Acción Nacional (PAN) y de la Revolución Democrática (PRD) quienes tienen “manga ancha” en algunas dependencias, pero el “pastel” no es tan grande para darle rebanaditas a todos quienes asistieron a la fiesta.

Bajo tal razonamiento se comprende la actitud del gobernador Carlos Joaquín, ya que por una parte deja constancia que tolera cuestionamientos reales o positivos que conlleven a mejorar el servicio a la sociedad, pero por otra, manda la señal de no permitir que personas o grupos de vivales tomen de rehén el quehacer político para saciar intereses personales o mezquinos.

Deja un comentario