Por: Jesús Amador

Chetumal.- ¿Qué tipo de debate veremos entre los candidatos a la gubernatura de Quintana Roo el próximo 21 de mayo: De propuestas o descalificaciones?

Tal pregunta surge luego de lo observado en los primeros 15 dias de campaña proselitista, y sobre todo por el accionar del candidato de Movimiento Ciudadano (MC), José Luis Pech Varguez, quién ha ocupado la mayor parte del tiempo para afrontar y denostar a su homóloga de Morena, Mara Lezama, en lugar de aprovecharlo para dar a conocer sus propuestas a los quintanarroenses.

Algo similar hizo la candidata perredista, Laura Fernández Piña, al arranque del proceso, aunque en los últimos días ha dando prioridad para exponer sus propuestas en lugar de atacar a la morenista.

Caso contrario a lo que hacen la priista Leslie Hendricks; la morenista, Mara Lezama y el masista, Nivardo Mena, quienes están inmersos para que los quintanarroenses conozcan sus propuestas y proyecto de gobierno.

Obvio que no somos pitonizos, pero damos por descontado que la sociedad espera un debate a la altura de las circunstancias. La mayoría anhelamos escuchar la oferta política que traen los 5 candidatos, estamos ávidos del intercambio de ideas y que debatan sobre las quejas o sugerencias que han recibido en los primeros dias de proselitismo.

Estamos conscientes que por estrategias de marketing algunos «candidatos (as)» apuesten a desacreditar a sus adversarios (as) para sumar o ganar puntos en las inagotables encuestas o estudios de opinión, pero tal situación es efímera, porque solo con propuestas o afecto personal pueden obtener el voto ciudadano.

Entonces, bajo esa tecitura, ¿qué le urge y conviene a Quintana Roo: tener un escenario donde fluyan las propuestas o un «ring» donde prevalezcan palabras antisonantes y las descalificaciones?

Tiempo al tiempo…

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